Cómo incorporo la IA en mi trabajo diario (sin perder la cabeza ni la voz de marca)
Digo esto sin drama: la inteligencia artificial ya no es un juguete futurista ni la excusa perfecta para posponer el café de la mañana. Es una herramienta cotidiana —como Google, pero con menos culpa y más actitud— que, bien usada, te devuelve tiempo, ideas y cierta paz mental cuando las reuniones empiezan a oler a pánico creativo. En este post te cuento cómo incorporo la IA en mi día a día profesional y cómo podés hacerlo vos en marketing digital, sin perder la cabeza ni la voz de marca.
Primero: la IA como socio de copy. Si me pidieran definirla en una frase sería: “un generador de variaciones obsesivo”. Cuando necesito titulares, textos para Instagram o variantes de un anuncio, le pido al modelo 12 opciones con tres tonos (informal, técnico, aspiracional). Tip práctico: pedí “12 titulares para producto X, público Y, beneficio Z — 4 directos, 4 curiosos, 4 emocionales” y vas a tener A/B testing listo en 10 minutos. 
Segundo: planificación y reciclado de contenidos. La IA acelera la rueda de contenidos: por ejemplo, podés armar un calendario mensual en minutos. Tip técnico: guardá plantillas de prompts (input fijo: título, keyword, público, CTA) y reutilizalas. Además usá la IA para generar meta descriptions y una lista de keywords long-tail: pedile “sugiere 10 keywords long-tail basadas en este párrafo” y copiá/pegá al plan SEO.
Tercero: automatización y workflows inteligentes. No es ciencia ficción: por ejemplo, cuando entra un lead desde un formulario, hacé que un webhook ejecute un prompt que clasifica la intención (venta, consulta técnica, prensa) y asigne un tag en tu CRM; luego que mande un email automatizado con la voz de marca y notifique al equipo en Slack. Tip concreto: diseñá un prompt de clasificación tipo —“Analizá este mensaje y devolvé: categoría, urgencia (alta/media/baja), 3 keywords”— y conectalo vía Zapier/Make/n8n. Resultado: menos tareas repetitivas y respuestas más rápidas y coherentes.
Cuarto: mediciones y creatividad basada en datos. La IA ayuda a interpretar analytics cuando las métricas están en plan jeroglífico: pedile que resuma la tabla de métricas y genere hipotesis de mejora (ej.: “CTR bajó 1.5% en campañas de tráfico — sugerí 3 tests de copy y landing”). También la uso para generar pruebas estadísticas simples y explicarlas en lenguaje humano para clientes. Tip: exportá los datos relevantes (CSV) y pedile al modelo que haga un “diagnóstico ejecutivo” con 3 acciones prioritarias.
Quinto: cuidados, ética y verificación —porque no todo lo que brilla es oro. La IA puede inventar datos (hallucinations), revelar información sensible si se la alimentás con PII y, a veces, escribir con un tono que no es el tuyo. Mis guardrails: 1) nunca subir datos personales identificables a modelos públicos; 2) siempre revisar y ajustar las salidas antes de publicar; 3) mantener un “style guide” con ejemplos para que la IA aprenda la voz de la marca. 
Sexto (y último tip práctico): ejercitá el prompting como si fuera gimnasia matutina. Escribí prompts breves + ejemplos de salida esperada, iterá y guardá las plantillas que funcionan. Si querés que el modelo actúe como “analista de marketing”, iniciá con algo como: “Actuá como analista de marketing digital con 10 años de experiencia en e-commerce. Resumí en 5 bullets la situación y proponé 3 tests inmediatos.” 
No te voy a dar la típica moraleja de manual: probá, rompé, arreglá y sistematizá. La IA no reemplaza la intuición estratégica ni la sensibilidad humana; la magnifica. Si querés, saber más sobre esto, te invito a visitar mis redes sociales, donde encontrarás publicaciones y reels con más tips prácticos. Con humor, criterio y una buena dosis de prompts precisos, la IA se convierte en la asistente que siempre quisimos.

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